El Fanzine Bucanero fue una publicación irregular, en formato fanzine, y dedicada a la ciencia ficción, la fantasía y el terror, que se publicó desde el año 1996 hasta 1999.
Se publicaron trece números, de los cuales dos fueron temáticos: Especial Cyberpunk (Bucanero 4) y Especial Era Victoriana (Bucanero 8 que, para la ocasión, cambió su tradicional cabecera por «The Buccaneer»).
A pesar de que la ciencia ficción ocupaba un lugar evidentemente relevante entre sus contenidos, el fanzine se publicaba con lo que ya entonces era un descarado estilo retro que se mantuvo a lo largo de su vida. Su carácter decimonónico y victoriano alcanzó su culmen en su número 8.
Sus secciones habituales incluían un artículo editorial («Viento en popa») artículos de fondo, relatos originales, traducciones de relatos, entrevistas con autores de los géneros fantásticos y la sección «Compañeros de Travesía» en la que se informaba de las novedades editoriales y cinematográficas del momento.
Cuando nos decidimos a largar velas, un impulso definitivo vino de la parte de Pedro Martín, de la librería Uqbar, que medió para que Francisco Arellano nos cediera amablemente su traducción de la serie de Agnès de Chastillon de Robert E. Howard (cuya publicación iniciamos en nuestro primer número), y quien nos acompañó siempre con otras sugerencias.
En sus páginas ocuparon un lugar autores consagrados y autores noveles que luego hicieron una carrera como escritores o editores en el mundo de la ficción. A todos ellos queremos agradecerles de todo corazón que tuvieran la fe de ponerse, siquiera por un breve tiempo, en nuestras manos. Nos hicimos mejores gracias a ellos.
Algunos de esos autores fueron Robert E. Howard, H. P. Lovecraft, Bram Stoker, William Hope Hodgson, Clark Ashton Smith, Bruce Sterling, Joe Haldeman, Luis Vigil, Domingo Santos, Lin Carter, Félix J. Palma, Javier Lachica, L. Sprague de Camp, Manuel Díez Román, H. G. Wells, Arthur Conan Doyle, Eduardo Vaquerizo, E. Hoffmann Price, Raúl González Zorrilla, José Miguel Pallarés, Faustino Lobo Fernández, Armando Boix, Julián Díez o Federico Schaffler, entre otros.
El fanzine se ilustraba mediante imágenes originales creadas por diferentes artistas gráficos así como fotogramas y portadas de publicaciones, dependiendo del caso.
Junto con la editorial madrileña Miraguano Ediciones, Bucanero patrocinó durante esos años el Concurso de Relatos Bucanero - Miraguano Ediciones para autores/as de ficción. Los ganadores recibían libros de Miraguano y veían sus relatos publicados en Bucanero.
Durante sus años de publicación el Fanzine Bucanero se podía adquirir tanto por suscripción como en tiendas de cómics y especializadas de Madrid.
Ante el horror de la llegada del siglo XXI la tripulación de Bucanero decidió desbandarse, no sin antes publicar su último número, el fatídico 13. Y así fue como, en unas coordenadas sólo por ellos conocidas, decidieron separar sus caminos, juraron —por estas, que son cruces— jamás volver a publicar nada parecido, y hundieron el navío en el que durante años habían surcado muchos de los mares de la ficción.
Sin embargo, si tiene suerte, quizá pueda aún encontrárselos alguna vez, en una taberna de mala reputación, hablando en voz demasiado alta, expresando opiniones demasiado fuertes, y causando problemas a su alrededor.
Nuestra tripulación estuvo inicialmente compuesta por un puñado de amigos que consiguieron sobrevivir en Solaris 7, y al que pronto se sumaron otras personas de fortuna que contribuyeron regularmente con sus textos, sus ilustraciones, sus traducciones, sus lecturas y sus contactos a que nuestro barco mantuviera firme su aparejo y pudiera completar sus trece singladuras.
Mención especial merecen aquellos que, con su habilidad gráfica, dotaron a Bucanero de un carácter personal que era a la vez lo suficientemente plástico como para adaptarse a los contenidos de cada número, a veces tremendamente dispares entre sí.
Pedro Belushi contribuyó sus ilustraciones a Bucanero, para luego continuar su trayectoria en BEM, AXXON y Cuentos para Algernon.
Los primeros que estuvieron a bordo fueron aquellas personas que apostaron por comprar un número, o suscribirse, a una publicación creada por y para aficionados a los géneros de ficción. Vaya por delante nuestro agradecimiento a cada uno de ellos, y también a todos los que, sin haber comprado un ejemplar, disfrutaron leyendo nuestras páginas en el ejemplar de un familiar, un amigo o en una biblioteca.
En algunos puertos embarcábamos a invitados ilustres que nos honraron con su presencia e hicieron de Bucanero una publicación nada habitual:
Durante años, los esforzados bibliotecarios de Términus Trantor y de Tercera Fundación han sido los guardianes de la memoria de tantas y tantas publicaciones de ficción en español, que parecería ahora tanto innecesario como pretencioso añadir algo a su labor.
Levantamos nuestros sombreros de tres picos ante la labor ingente de estos gigantes de la documentación.
Información sobre las publicaciones de Bucanero pueden encontrarse en estos dos enlaces:
Y, si te interesa obtener información sobre un número determinado de Bucanero, puedes encontrarla aquí:
No contentos con publicar un fanzine, nos atrevimos también a publicar como libro la primera traducción al español de la obra de Abraham Merrit «Las Siete Huellas de Satán» en una incipiente Colección Abordajes. Puedes encontrar información sobre el libro en Las Siete Huellas de Satán en Términus Trantor.
Desgraciadamente el fin del Fanzine Bucanero supuso también el cierre de la Colección Abordajes, por lo que ésta quedó en una única obra publicada.
A veces alguien se interesa por las antiguas historias del Fanzine Bucanero, y nos hace alguna que otra pregunta. Normalmente suelen ser alguna de las siguientes:
Es muy poco probable. Incluso varios miembros de la tripulación no tienen hoy en día la colección completa de todos los números del fanzine, y eso que antes de desbandarnos hicimos por que así fuera. Quizá en algún mercado de productos de segunda mano en Internet.
Eran otros tiempos, en los que la comunicación era más escasa, y por ende más valiosa. Las rutas marítimas estaban menos trilladas y nosotros nos atrevíamos a todo cuando avistábamos una vela en el horizonte.
Sí, es cierto. Y tenía la misma responsabilidad, corría los mismos riesgos, y tenía derecho a una parte del botín igual a la del resto de la tripulación. Es decir, cero botín.
Eso nunca se sabe, porque sus encuentros son sorpresivos, y suceden en días y lugares insospechados.
Fanzine Bucanero, 1996-1999 · fanzinebucanero@protonmail.com